Las ciudades se convierten en laberintos donde la mente pierde sus colores y formas bajo luces intermitentes, desilusionantes, pero potencialmente liberadoras. No hay que temer a los caminos envueltos en sombras donde los seres buscan respuestas, porque es allí donde la conciencia aumenta su potencial, se expande.
Los callejones oscuros donde las almas vagan, no son mas que el camino al
reconocimiento de nuestras sombras y nuestras luces, aunque suene cliché, la
respuesta está en nuestro interior, porque somos el conocimiento que aflora
como el ave fénix que emana, donde las cadenas de la opresión interna se rompen
en busca de sentido y la conciencia se estira como las cuerdas en el ruido.
Los secretos del universo se revelan cuando entramos en calma, en el viaje
interno que cruza la niebla y la destrucción. Los gritos en el cielo que
despiertan la mente, son como una lluvia que alerta la inminente expansión de
consciencia.
Larga vida al grunge.

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